Es el silencioso estrépito a lo lejos
mientras retumban las frenéticas lineas doradas,
la sombra se hace pesada,
y el viento estrella poesía en mi alma.
Cada gota recita su esencia contra mi ser,
debate en una oportunidad su vida
en contra mía,
y en algún lado en contra tuya.
Si lo pienso detenidamente,
y contraigo el tiempo a mi estilo de mirar,
creo imaginarte sentada
justo en la manera en que me suelo sentar.
Mientras admiras el número de gotas
que con nuestra pupila sentimos tocar,
se que estas ahí, en algún lugar
amando lo que yo suelo amar.
Ahora desaparece la negrura celestial,
se acerca algo capaz de tus mejillas igualar,
el viento para y el tiempo acelera,
no puedo dejar de pensarte un minuto mas.
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